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Open your eyes, look within. Are you satisfied with the life you're living? —Privado

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Open your eyes, look within. Are you satisfied with the life you're living? —Privado

Mensaje por Siegfried H. Bachmeier el Dom Feb 09, 2014 10:43 pm

—Pero no tengo ni siquiera algo decente para utilizar —las quejas salían de mi boca una tras otra intentando que la opinión del hombre frente a mi, cambiara—. Por eso mismo, sino tienes siquiera para comprar un traje de segunda mano, es porque necesitas el empleo, ¿o me equivoco? —tenía razón y odiaba eso. Resoplé—. No es que no lo necesite es que no puedo dejar a mis hermanos así como así. Viena no está a la vuelta de la esquina —Lo intenté una vez más—. ¡Ah! En verdad eres un exagerado, Siegfried. Tus hermanos estarán bien, no estarás fuera por semanas, así que anda ya, o te aseguro que de lo contrario, no volverás a éste lugar y ni siquiera te permitiré cobrar la semana  —Jaque mate, pensé. No había otra salida, me tenía acorralado y ni siquiera contaba con el tiempo necesario como para inventar alguna otra excusa—. Está bien… —me rendí finalmente—, pero, ¿qué hay del traje? —como si pudiera predecir lo que diría a continuación, había comenzado a caminar ya y sacó de entre un armario, una polvorienta funda—. Esto servirá —señaló, extendiéndola hacía mi—, solo procura lavarlo —añadió—, ahora vete, mañana sales temprano.

[…]

La mañana recién comenzaba cuando salía de casa. Cargaba únicamente una maleta pequeña, un par de cambios limpios -uno de los cuales, usaría para dormir- y evidentemente, el traje de gala. El tren partió puntualmente, los pasajeros, no éramos muchos, después de todo, existían vías mucho más rápidas, pero ésta había sido la elegida por mi superior.

Seis de la tarde. Recién llegaba y me reunía con los demás meseros que al igual que yo, aquella noche estarían ocupados sirviendo platillos cuyos nombres resaltaban más distinción de la que veríamos juntos en vida—. Siegfried, recién tienes tiempo para bañarte y prepararte, en treinta minutos salimos —apuntó aquel al que bien podría darse el título de líder. Sin queja alguna, hice lo que me ordenó y cuando estuve presentable, bajé—. Estoy listo —señalé, observando con cierta satisfacción como no era el último.

Un transporte colectivo fue aquel que nos llevó a nuestro destino y cuanto llegamos, nuestras manos se vieron invadidas de bandejas. Algunos cuantos llevaban y traían copas de champagne, me impresionaba el equilibrio que poseían. Otros tantos -los más torpes, sobra decir- éramos los encargados de ofrecer aperitivos a los distinguidos invitados que en dicha ocasión, lucían seguramente sus nada extravagantes galas. Me costaba creer que este tipo de eventos, por muy magníficos que fueran para mí, eran catalogados como normales para los demás, nada extravagante en comparación a las grandes celebraciones a las que sin duda, todas éstas personas, podían asistir -excluyéndonos, claro, al servicio en general-.

Tic, toc. La velada transcurría y conforme las grandes presencias comenzaban a marcharse, los empleados nos hacíamos cada vez menos, solamente los suficientes como para poder cubrir lo que se llegara a necesitar—. Siegfried… —por fin me escuché llamar—, puedes irte, buen trabajo —y un gesto que tachaba lo normal sobre mi hombro, se hizo presente—. Gracias —inquirí, casi susurrando para salir de ahí.

Las herramientas que había empleado, descansaron en la cocina y aunque quería salir por la puerta de servicio, estaba atascada. Era algo tarde y tenerla abierta a éstas horas, no podía tomarse como la medida más segura. Cansado y sin ganas de tener que buscar y molestar a alguien para que la abriese, decidí salir por donde todos los demás, habían entrado. Volví al gran salón y ahí, juro que casi podía mezclarme entre los asistentes a la reunión, incluso algunas personas me miraban y saludaban, sonriendo como si de viejos conocidos se tratara. Hipócritas, pensé, pero no alcancé a sumergirme más en mis pensamientos porque la miré.

Afortunadamente, poseía cierta educación, sino, hubiese sido casi seguro que le habría mirada sin disimular un tanto y con la boca abierta, por ese tipo de chicas, odiaba la distinción entre las clases sociales, al fin y al cabo, ¿cómo es que alguien de su categoría podría siquiera saber de mi existencia? La clase, el porte y la femineidad brotaban por sus poros produciendo un enigmático halo que capturaba a más de uno. ¿Pretendientes? Era evidente que le sobraban, podría apostar mi vida a ello. Con algo de seguridad, caminé hasta acercarme un tanto más, mi mirada fija en ella, pero aun sin saber qué decir… ¡es más! Ni siquiera me atrevería a hablarle, nada de eso, únicamente, quería darme el lujo de mirarle más de cerca, admirarle desde otro ángulo, ¿era eso mucho pedir? No pedía siquiera un intercambio de miradas, no podía imaginar sus pupilas sobre las mías, por muy exagerado que pareciera -para algunos-, supongo que era más de lo que llegaría a merecer.
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Re: Open your eyes, look within. Are you satisfied with the life you're living? —Privado

Mensaje por E. Felicia Allen el Vie Feb 14, 2014 3:58 am

¿Te parece guapo?
Sí, la verdad es que no esta mal
Te está mirando, de seguro le gustas

Después de la sesión de fotos terminé saliendo con el fotógrafo, fueron más veces de las que me hubiera gustado pero había prometido que me llevaría a Viena para que más gente que me conociera. Mi padre se negó en un principio pues jamás había salido del Reino Unido pero después de verme en la portada de la revista Vogue junto con otras chicas y que el dichoso fotógrafo fuera en persona a hablar con mi padre este terminó por ceder ante el viaje a Viena. Claro que omitimos la parte en que yo tenía una relación fuera del área de trabajo con este hombre pues eso sería un problema pero estaba dispuesta a todo ¡Jamás había salido del país! Jamás tendría una oportunidad como ella, ese hombre era mi puerta de entrada a todo lo que había soñado, querido, lo que siempre debí merecer. Esperé el día con ansia hasta que llegó, mi padre se veía preocupado con respecto a irme sola pero le había asegurado que la agencia llevaría personas que cuidarían a todas as chicas invitadas, pero la verdad es que yo era la única invitada a tal evento; no importaba, lo que fuera por codearme con esa gente.

Siempre había viajado en tren, en metro, en autobús, los taxis eran caros y siempre los evitaba: subirme a un avión fue casi tan divertido como cualquier conquista nueva, la diferencia es que la experiencia incluía no solo suaves cojines y copas llenas de jugo las veces que quisiera. Viena prometía ser un buen destino y lo era, nada más bajar del avión fue otra serie de descubrimientos, no sabía que existía un mundo parecido a ese. — ¿Te gusta? —Andrew me dio un beso en la mejilla. —Puedes ir de compras ante de la fiesta, tienes que ser la más hermosa de todas—su comentario me pareció chocante, no necesitaba ser la más hermosa de todas porque simplemente lo era pero le tomaría la palabra, si él se ofrecía pues por mi estaba bien. —Gracias, trataré de no tardar—dejé mis pertenencias con él antes de que me enviara en un auto aparte a conseguir el atuendo de ese día; terminé de comprar dos horas después, no me limité a solo un vestido pues al parecer pasaríamos más de dos días en Viena, tenía que estar a la altura.

¿Qué te parece?
Vas a ser la envidia de la noche. Todos se girarán a verte
Más les vale, sería una sorpresa si no lo hicieran

No fuimos los primeros en llegar, Andrew decía que solo hacía se podía hacer una gran entrada; gente importante se quedaba en la puerta mientras íbamos pasando y nos saludaban, me sentí importante al ser elogiada y es que había conseguido ser reconocida por varios gracias a la revista, también pude hablar seriamente con otras personas que estaban interesadas en mí. Las bebidas para adultos pasaban y pasaban, pude probar todo lo que jamás imaginé pero sorprendentemente no me sentía embriagada por el alcohol, si no por todo el lujo en el que estaba sumergida. Lo había decidido desde que pisé ese lugar, pertenecía ahí y no lo dejaría por nada ni nadie, ni siquiera por papá que parecía poco entusiasmado con la idea de que yo fuera modelo.

Las horas no se detenían, las personas eran cada vez menos y mientras eso pasaba de alguna forma comenzaba a perder el interés, más porque ya había concretado ciertas cosas de importancia, incluso Andrew ahora hablaba de algunos negocios aparte de la fotografía y me había dejado de poner atención. Miraba por el ventanal del lugar con insistencia las luces que Viena ofrecía de noche, estaba embelesada pero algo me distrajo de disfrutar la noche; busqué con la mirada hasta que di con él, nuestras miradas se encontraron por unos segundos. Sonreí. Estaba seguro de no haberlo visto antes pues prácticamente habíamos saludad a todo el mundo pero seguramente él fue una de las personas a las que simplemente pasé por alto. Andrew estaba más que entretenido por lo que seguí a necesidad de acercarme al extraño de repente, de cerca era mucho más guapo que de lejos, no entendía cómo es que apenas lo veía. — ¿Se divierte? ¿Cómo es que no cruzamos palabras antes?— ¿Cuántos años podría tener? Se veía ser más joven que Andrew al menos por 5 años, 20 o 21 a lo mucho 22, no estaba segura, de lo que si estaba segura es que había llamado mi atención por completo. Ladee la cabeza. —Soy Felicia, Felicia Allen, ya que no nos presentaron antes tuve que venir—extendí la mano amablemente. Nadie me podía culpar de nada, estaba socializando, por mi carrera, por mí, esos hacían las modelos y para eso servían esa clase de eventos.
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Re: Open your eyes, look within. Are you satisfied with the life you're living? —Privado

Mensaje por Siegfried H. Bachmeier el Dom Feb 16, 2014 9:28 pm


Nunca debes avergonzarte de quién eres o de la vida que tienes.

Casi podía dar por hecho de que, la voz de mi madre se mantenía en mi cabeza, rondando una y otra vez, a un ritmo constante… ¿eso realmente estaba sucediendo o se trataba de mi mente realizando una especie de pesada jugarreta mezclada con el cansancio? En realidad, no estaba seguro de nada, por muy poco probable que eso, se escuchara.

Esa silueta poblada de maravillas,
Tus caderas perfectas bien definidas,
Tus piernas suaves,
Tus pechos amables,
Tu piel que me lleva a la locura,
Que me incita a tocarte,
A explorarte con mis manos,
A tocar tú regazo,
A palparte sin retraso…


Daba por hecho que no se encontraba sola… es decir, una chica como ella siempre sería solicitada, ¿o me equivoco? Sinceramente, las probabilidades de eso, eran sumamente bajas. Entonces… ¿por qué en aquel momento, justo cuando mis pies se movían por simple inercia, magnetismo o cualquier fenómeno parecido, se hallaba en las condiciones perfectas para entablar una conversación… es más, por qué no me atrevía a hacerlo? Aun me lo pensaba, no estaba enteramente destacado, pero era casi seguro que no le haría. Tal vez en un universo paralelo, seguramente soñaría con ella aquella noche. Pero no.


Sus piernas se movieron, ¿realmente caminaba hacía mi? Ni siquiera comprendía el por qué tantas preguntas rondaban mi cabeza y entonces comprendí que no me estaba haciendo ningún favor a menos que quisiera quedar como un subnormal, un retrasado; tendría que relajarme. Respiré y aproveché que uno de mis, hasta hace cinco minutos compañeros, pasaba a mi costado con una charola de copas, tomé una—, gracias —mascullé con gruesa voz sin despegar mi mirada de la fémina que hasta ese momento, ya se hallaba lo suficientemente cerca como para percibir su aroma—. No hay de qué, señor —respondió sin dirigirme una mirada siquiera. Costumbre supongo, sazonada con algo de suerte para mi.


No hacía falta ser un genio en el ámbito de los aromas como para darse cuenta que el perfume que emanaba, no se debía únicamente a una fragancia enfrascada; no. El hecho de que tan sublime aroma fuese desprendido por ella, podía agradecerse mayoritariamente a que su persona, le complementaba a la perfección. No basta únicamente con elegir un buen o caro perfume, se debe encontrar aquel que haga juego incluso con tu personalidad, de lo contrario, éste pierde enteramente su gracia—. Puedo asegurarle, señorita… que hasta hace unos momentos, no encontraba siquiera con qué pudiera distraerme, mucho menos divertirme. Este tipo de reuniones no son lo mío… pero hasta hace dos segundos, mejoró notablemente, suerte mía, supongo —¿qué me creía? Si bien, sabía dirigirme a las personas con respeto, puesto que recibí una educación básica, no entiendo cómo es que me había atrevido a intercambiar palabras con alguien que evidentemente, ignoraba que me hallaba ahí no como invitado, sino como empleado, pero, continué—, es un placer, señorita Allen —y mi mano, capturó la suya, mas sin embargo, no para estrecharlas; no. La delicadeza de ésta, sumada a su suavidad, no me permitía siquiera pensar en el hecho de realizar una acción tan burda con tan sublime dama, así, en un posible exagerado acto, mis labios rozaron su nívea piel, impregnando un suave beso en ella—. Mi nombre es Sigfried Bachmeier —y tras eso, le solté, manteniendo la suavidad en mis actos—, puedo asegurar que no es de aquí, ¿o me equivoco? —pregunté, volviendo a aprovechar el momento en el que nuevamente una bandeja con copas, se aproximó a mi. Tomé una, pero esta vez, para ella—, ¿gusta? —le ofrecí, aun cuando daba por sentado que su edad, seguramente no sería la necesaria como para beber, pero, una copa no hace mal a nadie, ¿verdad?

—¿Sabe? —continué—, es increíble que en éste tipo de reuniones, me encuentre con alguien tan joven y por sobre todo, hermosa… no es que me agrade mucho el hecho de generalizar pero al menos, tomando en cuenta los eventos a los que anteriormente he asistido… —¿cuáles eventos? Absolutamente; ninguno. Ni siquiera sé de dónde provenía ese valor para hablar con tanta soltura y seguridad cuando en realidad, carecía de conocimientos acerca del tema—, me atrevo a confirmar eso. —finalicé, dando un trago a la copa que sostenía. ¿Qué era lo que tomaba? Le ignoraba de igual manera. En un momento, sentí una mirada que pesaba sobre mí, claro… uno de los meseros. ¿Cómo es que no se me había ocurrido antes? Tosí, queriendo aclarar mi garganta—, ¿quisiera ir conmigo a dar un paseo a la terraza? —sugerí de repente, queriendo salir cuanto antes de ahí—, he escuchado que la ciudad de Viena es todo un espectáculo nocturno —señalé, comenzando a caminar y tomándome el atrevimiento de posar mi mano en la cadera de la chica—, aunque con alguien como usted acompañándome, no podría prestar atención a nada más —aseguré, sonriendo de medio lado mientras mi mirada, se fijaba en la de ella.


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Re: Open your eyes, look within. Are you satisfied with the life you're living? —Privado

Mensaje por E. Felicia Allen el Lun Feb 24, 2014 3:48 am

No lo podía evitar, de repente Andrew había dejado de existir para mí ¿Y eso me hacía una infiel? Por supuesto que no, no a mis ojos cuando solamente compartíamos bueno negocios que nos convenían a ambos. — ¿No me diga? Creo que entonces los dos tuvimos suerte, esta fiesta dejó de serlo hace mucho aunque en verdad me da curiosidad que la llamen como tal…yo diría que es más bien una reunión para ver quién consigue un mejor socio—solté una risita al darme cuenta que mis palabras eran totalmente ciertas y que hasta cierto punto me había decepcionado de todo eso, yo quería bailes, luces, otras cosas que fueran más de acuerdo conmigo, a mi edad pero ya veía que no podía tener todo en esa vida. Era eso o fama y dinero, yo quería lo segundo, por montones, entonces la diversión seguramente sería para los pobres mediocres. —El gusto es mío—mi piel que entró en contacto con la suya pareció despertar del amarré del poco pero para mí suficiente alcohol que había consumido. Mire ese acto como lo más curioso, incluso amable que alguien hubiera hecho por mí, me pareció lindo… tal vez, un chico chapado a la antigua solo me podía parecer lindo pero estaba segura que había algo mucho más fuerte, seguro porque me parecía atractivo ¿Y no sería un plus que aparte de todo fuera rico? Di vueltas sobre mi encanto. — ¿Besa la mano? Que caballero—una mueca de probación fue lo primero que pude hacer antes de mirarlo de arriba hacia abajo.

No, no soy de aquí y me supongo que usted tampoco ¿Verdad? —pasé el peso de una pierna a la otra esperando la respuesta afirmativa a aquello y es que no era muy difícil de deducir, aunque no había pisado hasta ahora más que Viena sabía que el chico no podía ser nativo de Austria, su acento alemán era distinto al de unas modelos austriacas que había conocido con anterioridad. — ¿Puedo hablar de tú verdad? —atrevidamente toqué con la palma de mi mano su codo, solo para tantear el terreno, ver cuanto más podría acercarme a él sin parecer demasiado interesada. —No me digas que lo supiste por mi horrible alemán o por la forma en que hablo inglés, sería muy cliché de parte de alguien como tú a decir verdad—miré la copa que me ofrecía, mordí mi labio, no quería probar más de eso  ahora que estaba libre de y desintoxicada pero no lo pude evitar, tomé la copa rozando a propósito sus dedos con los míos, el cambió de temperatura fue evidente de su piel a la copa de cristal. De tibio a frío. —Gracias—me llevé la copa a los labios y probé del líquido burbujeante, no era obvio el sabor, de hecho parecía mucho más afrutado pero conforme se iba oxidando sabía que eso era una de las razones por las que muchas de nosotras salíamos bien conectadas con algunas eminencias de la moda. —Lo entiendo pero bueno normalmente estas reuniones solo sirven para hacer más reuniones, firmar contratos, presumir logros… lo normal—no es que hubiera asistido a muchas de esas cosas, hasta el momento lo que tenía lo había logrado por pura suerte…y un poco de otra cosa pero no por haber nacido entre todo aquello. Si yo venía de lo más simple de todo Londres.

Hice una revisión de lugar, pocas mujeres pues las que habían asistido de seguro ya estaban en algún hotel asegurando la portada de una revista y los hombres estaban ya tan pasados de copas que no estaba segura de que hablaran de algo que les dejara dinero, a lo mucho el tema eran sus conquistas y a cuanta ya habían visto desnuda. Me giré hacía él de repente, sorprendida o más bien agradecida por tal ofrecimiento; ya no me gustaban las escenas que pasaban por ahí, ni las palabras que se llegaban a escuchar. —Sí, me encantaría ¿Vamos? —la repentina invitación me cayó como anillo al dedo pues en una de esas había logrado ver a Andrew mirar hacia donde yo estaba; no me gustó la forma en que me miró, como si fuera suya. No me detuve en incluso pegarme un poco más a mi nuevo “amigo” justo cuando el espectáculo de luces se hizo presente a nuestros ojos. —Jamás había visto algo tan hermoso—caminé adelantarme para llegar al balcón y asomarme; estaba realmente anonadada con la vista que incluso me olvidé que estaba con un hombre. —Nunca pensé ver esto, tenía razón, es todo un espectáculo—lo busqué girándome ligeramente ¿Romántico? No estaba segura del romanticismo pero si, parecía todo salido de un cuento y esta vez, yo era la única protagonista. — ¿No te encanta?


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