Tablón de Anuncios
¡Guten tag! Diciembre y enero en Viena, tiene temperaturas medias de 0ºC, alcanzando con facilidad mínimas de hasta -5°C. Sin embargo, cabe recalcar, el invierno aquí sólo tiene una o dos semanas muy por debajo del punto de congelación. El resto de los días, podrás disfrutar de una abundante luz solar. Sin embargo, asegúrate de abrigarte lo suficiente antes de salir, ¡los resfriados están a la vuelta de la esquina! Con frío, con esos guantes mullidos imposibilitándote de maniobrar, el abrigo pesado e indispuesto a permitirte mover con libertad, conjunto al gorro especialmente de la época y la bufanda, en aparencia llameante por el vaho de la respiración. El momento de ver esas impresionantes avenidas –porque si algo se puede decir de Viena es que es una ciudad Imperial– con sus coches de caballos y sus tranvías. En nuestra mente se mezclan imágenes de Sissi Emperatriz con las de El Tercer Hombre y su Wiener Riesenrad, la noria del Prater.
Rincón de los sueños
Reservas de CB Hoy la CB no está reservada por nadie, puedes pasar tranquilamente. ¡Adelante! y ten en cuenta las normas de cb que hemos establecido para todos los usuarios, sin excepción.


Anuncios Administrativos
El grupo de Realeza esta limitado a Pj's Canon.

¿No sabes donde o como rolear? Tranquilo. El punto de encuentro o reunión de todas las historias es Viena pero encontrarás subforos de los Continentes en donde podrás rolear según tu historia o nacionalidad.


NovedadesTodas las imágenes aquí abajo son las últimas novedades del foro. Cada vez que cambie la imagen de estos cuadros pequeños, es porque hay una nueva actualización.
Clikea!
Cenicienta
MP / PERFIL
Créditos
Este skin y tablon han sido diseñado por Fanatica_77 para Source Code, por lo tanto esta prohibido copiar de cualquier forma o distribuir los códigos. Se original di no a la copia.

Crystal ball and candle light, I want your dance tonight

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Crystal ball and candle light, I want your dance tonight

Mensaje por Julietta Capuleti el Dom Feb 23, 2014 7:25 am

She wanted to dance, and that night she only had eyes for her daddy, something I was keenly aware also would not last.
Alessandro ; Doce de la noche ; Flex
—¡Tú! ¿A caso no sabes quién soy? ¡Más te vale que me sueltes ahora mismo o…!—  La voz se cortó con ofensivo súbito cuando sentí la mano cerrarse con rudeza sobre mi muñeca, y jalarla como si estuviese dispuesto a desarmarla ahí mismo. Entre más peleaba, más dolía, más me lastimaba. Pero no hacerlo me hacía padecer aún más,  la ínfula; la ya acostumbrada  presunción, no me permitía quedarme inmóvil y dejar de contender, porque en ello venía envuelto mi orgullo. Alguna vez había estado a punto de morir por él, ¿por qué diferiría esta ocasión, de la otra…y la que viniese, si me quedaba aún aliento para ella?  
—¿O qué? La respuesta es no, rotunda. Tu padre se ha negado a verte. Quién quiera que te mirase, te diría lo patética que has terminado ahora mismo. Tocaste fondo, ¿ya? ¿tan rápido?
— ¡No me interesa lo que diga un imbécil como tú, quiero verlo! Quiero escucharlo venir de él, no de ti, no eres absolutamente nadie — Sentí un nuevo forcejeo, pero esta vez no se trataba de Di Angelo; la fuerza bruta ajena me hizo volver con violencia, fue cuando palidecí al reconocer el rostro de mi padre, quien me escrutaba con ojos fríos y displicentes, él ya debía encontrarse en una cosmogonía diferente a la mía, o al menos, en un remoto sitio…desde el cual, sin embargo, podía seguir escuchando sus dientes rechinar con rabia, el ir y venir de su respiración agitada y sus nudillos hincharse en cólera.  Estaba justo frente a mí, luciendo más lejano que nunca. Y era un silencio estentóreo que se clavaba en mis huesos, que los volvía condescendientes y, en algún momento, su maleabilidad me dejaría rendida en el suelo, ¿cuánto podrían aguantar, las extremidades que temblaban y oscilaban entre aquel cataclismo devastador?

—Yo…— Mi cabeza era una divergencia. No tartamudeaba, porque ni siquiera los monosílabos saldrían, así que me volvía en una absurdez completa.  No sabía si se trataba de la congoja, o en cambio, se trataba del pasmo, que me dejaba en un estado puro criogénico. Mis ojos se enfocaron en algún punto ciego, invisible al resto, sobre la pared perfectamente pulcra. Y por método de autodefensa, viajé lejos de ahí. Una voz dentro de mí imploraba –vuélvete remota, y no te alcanzarán.  Pero, a decir verdad, seguía en medio, vulnerablemente en medio; pero mi mente ya había emigrado acullá y me volvía en un mero envase, en la garrafa sin psique. La voz de mi padre me trajo nuevamente, para mi desgracia, hacia la realidad, de un golpe bajo, llevándome a un prolapso más caótico:
— ¿Estás viva? ¿con cuántos tuviste que acostarte para regresar completa? — El desafecto turbó, sacudió hasta provocarme la sensación de vahído. Su ataraxia, su maldita insensibilidad. Los ojos se me agolparon en lágrimas, tras abrirse de un modo descomunal, en estupefacción. Comenzaron a rodar las gotas saladas, demarcando un camino, pero no me percaté.
— Con nadie. — Aquello salió como un susurro.
—¿Tú...creerías eso? Si estuvieras en mi posición, ¿lo harías? Verte aquí es una epifanía, Julietta. Para esta familia, tú ya estabas muerta. — Pero no lo estaba. Estaba segura, aún más que antes, que me encontraba viva; podía escuchar el corazón revolverse con violencia y el palpitar poco cadencioso que abarrotaba, y los latidos que refulgían como el rugido de un feroz león. —Y lo seguirás estando. No vuelvas por aquí, Julietta. Hubiese preferido que murieras, antes de que terminaras en las manos de cualquier Montecchi. Ya todos lo saben, ¿tratas de hacer de tu padre, una burla?  — Y aquella, debió ser una pregunta retórica pues pasó por mi lado, sin siquiera esperar una respuesta. Gimoteé, pero tampoco le retuve.

Caminé cabizbaja hacia la salida, mis piernas flaqueaban, pero me limité a salir de aquella casa con lo que parecía, dignidad. O eso quiso ser, pero no pudo. Tras cerrar la puerta de mí, fue otra historia… quedando en posición fetal, debí haberme vuelto completamente penosa frente a lo que en algún momento, había sido mi hogar. Ahora era diferente. Las cosas se habían torcido de una manera ciertamente inesperada, y en aquella turbulencia de sucesos no había más que asfixia.
Tomé mi celular antes de comenzar a teclear, temblorosa. Fallé terriblemente en el proceso de desbloquearlo, alrededor de tres veces y entonces concerté oraciones de las cuales no estaba ni segura de su sentido.

Mensaje:
Hola Alessandro. Al parecer sigo viva…
Estaré fuera de Milán, surgieron imprevistos. Regresaré a Viena por un tiempo indefinido, ¿crees que puedas tomar un vuelo, justo ahora? ¿Conoces el Flex, allá?  Si no, pregunta por él. Te esperaré, estaré feliz si decides venir. 12 en punto de la noche. En caso de que no, prometo no me decepcionaré…tanto. Digo, ha sido repentino, entenderé.
Con cariño:
Julietta.

Esa misma tarde había viajado a Viena, a pesar de haber recién llegado a Italia aquella mañana; de cualquier manera, pensé, no había nada que me encadenara a ella. Fue cuestión de casi dos horas, encontrarme nuevamente en la ciudad en la que había conocido a Romeo. Me había extrañado que mi padre no hubiera cancelado ya mis tarjetas de crédito. Pasé casi tres horas en el hotel sin hacer nada relevante, más que tratar de mejorar el estado de mi rostro con maquillaje. ¿Quién decía que las chicas eran bonitas, aun llorando?
Faltando veinte minutos, estaba ya en mi destino.  Inconscientemente me mezclé, en el centro de baile, entre masas de personas. No veía a Alessandro por ningún lado, apostar por la idea de que había surgido un inconveniente, al ser yo la de las sugerencias repentinas, no era demasiado inverosímil.

Oh if the sky comes falling down, for you, there’s nothing in this world I wouldn’t do.

What if I'm far from home?
Oh brother I will hear you call.
What if I lose it all?
Oh sister I will help you out!

Aún en medio del gentío me sentía absolutamente sola. Sabiéndome ausente de la diversión del resto, volví a llorar. Se estaba volviendo una costumbre y, no tener confianza mi tradición, había sido eso, en apenas un par de horas. Sentí chocar a algunos cuantos chocar contra mí, mientras bailaban en bola, mientras una versión remix de Hey brother, de Avicii, se reproducía.
.atuendo
avatar
Julietta Capuleti
Habitante de Italia
Habitante de Italia


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crystal ball and candle light, I want your dance tonight

Mensaje por Alessandro Burcarella el Mar Feb 25, 2014 4:59 am

The greatest gift you can give someone is your time. Because when you give someone your time, you are giving them a portion of your life you can never get back.

La moneda en una de mis manos se movía con lentitud por sus dedos; arriba, abajo, izquierda, derecha.  Aburrido, sin nada que hacer era lo único que me entretenía en aquella sala llena de personas que desconocía y que ni me interesaba conocer. Un encuentro más de negocios, hecho por mis padres solo para jactarse entre los demás cabecillas de las mafias que seguían creciendo, tan poderosos y orgullosos como los demás que se encontraban en la cima de aquel antiguo negocio sucio o mejor conocido como mafia. Podía ver desde el asiento en el que me encontraba como mi padre se abrazaba con otros, sonreía ampliamente como si acabase de ganar millonadas de dinero, a su lado estaba su adorable esposa, pavorosa y demostrando aquella gracia con la que entre las filas era descrita, la personificación de la belleza pura. Ambos ahí, tan felices y sonrientes te hacían dudar de lo que en verdad eran, de las ratas más viles y corruptas que podían llegar a ser. Qué ilusión tan fascinante podía crear solo una imagen de alguien feliz ocultando su verdadero ser.

Estaba ahí por mero compromiso, por aquella tonta y estúpida apariencia familiar que tenía que resguardar ante los demás. Hipocresía, para términos más entendibles y simples. Yo hubiese preferido rechazar la cordial invitación a un baile de máscaras fingidas de alegría y cariño, no me interesaba conocer gente que le daba un comino mi vida en general, para lo único que se acercaban era para buscarse su propio beneficio con los puestos que cargábamos los Burcarella, hacerse nuestro amigo significaba tener un cierto respeto por los demás peones que manejábamos a nuestro antojo. Pero a diferencia de mi padre, de su esposa y de mi hermano, no tenía interés en crear lazos inmundos con animales rastreros como los que en esos momentos se regocijaban alzando las copas de vino en alto, brindando por una salud que en realidad eran pura palabrería vacía.
Bufé molesto, sintiendo asqueado con tanta felicidad y alegría fingida, con un cariño hueco que se profesaban entre los seres más viles que la gente podía conocer. No notaron cuando me levanté de la mesa principal y me dirigí al balcón, no extrañarían mi animada presencia a pesar de que señoritas ataviadas con vestidos caros me miraban de vez  en cuando, sabiendo cual era el apellido que hostigaba mi nombre. Irónico, pues cuando de fiestas se trataba, era de las personas que se iba hasta que la luz del amanecer del día siguiente fuese visible. Claras diferencias, al menos en una fiesta como a las que asistía no tenía que fingir que me agradaban, no creaba lazos con las personas, que hermoso era besar una boca sin ninguna preocupación de tener que entregarle un pedazo de mi corazón. Porque solo era una simple noche, y no volvía a verlas de nuevo.

La brisa me recibió con los brazos abiertos, la tranquilidad envolvió a mi persona en aquel día tan abrumador que había sido para mi, me estaba agotando a una hora tan temprana y eso, me ponía de un tremendo mal humor, cosa que no debía suceder pues en la fiesta solo las sonrisas más amplias eran las bien recibidas y pronto tendría que volver a tal farsa. Suspiré hondamente queriendo retener un poco de paz en mi interior antes de adentrarme de nuevo a aquella tortura, pero fui abruptamente interrumpido por la bien conocida alarma de mi celular. Julietta.
Poco tardé en abrir el celular revelando de inmediato el contenido del mensaje, porque cuando de mi pequeña Julietta se trataba el tiempo valía más que el mismo oro. Me sentí sumamente intrigado y preocupado, ¿Qué le hacía regresar tan pronto?, ¿Acaso había pasado algo malo en la visita que le hacía a su padre?. Tan solo de pensar en mi pequeña devastada me hizo movilizarme de inmediato. Porque si me necesitaba ahí debía de estar.

- Vincent…prepara el auto, vamos al aeropuerto.- musité después de marcar a uno de los pocos trabajadores que le tenía completa confianza. Salí de la mansión sin detenerme a pensar en la fiesta que se llevaba a cabo en esos momentos, olvidé el compromiso familiar que me unía a los habitantes de ese lugar y partí al encuentro con Julietta, la persona que más quería en ese mundo lleno de odio. Ya después lidiaría con el enojo de mi padre, no era mi prioridad mi propio bienestar.

Agradecía que los vuelos estuviesen disponibles y rápidos porque las ansias me carcomían el pensamiento de solo pensar en lo que mi pequeña estaría pasando en esos momentos. Y me culpaba de haberla dejado ir sola a ver su padre, todo por la necedad de la niña y el compromiso que me ataba a mi propia familia. Con la carga en mi cabeza llegué a Vienna, ciudad hermosa donde desgracias eran vividas, no era mi lugar favorito de visita, pero si Julietta iba al fin del mundo yo le seguía como fiel guardián.
Tuve tiempo de cambiarme a ropa un poco menos formal en el hotel al que llegué, me dediqué ahí también a dar aviso de mi paradero a mi hermanastra, otra persona que tenía mi confianza como para decirle de mi escape, escuchando también los regaños de una joven boca que no escucharía. Y en punto de las once, como buen caballero que gusta llegar mucho antes que una señorita, me dirigí al Flex.

Con bebida en mano y el rostro lleno de impaciencia, golpeaba el suelo con el zapato a la espera de mi querida niña. Ignoraba a toda mujer que se me pasaba en frente, no miré escotes, labial rojo o piernas bonitas cuando en otra ocasión tal vez ya hubiese sucumbido ante tales inmundicias como placeres carnales, pero, esta vez solo una mujer buscaban mis ojos. Cuanta alegría y tristeza sentía al verla avanzar del lado contrario mío; porque su rostro estaba opacado con melancolía pura, su belleza se manchaba por aquella aura afligida que le rodeaba. Le seguí olvidando la bebida  que sostenía, empujaba gente con tal de alcanzar su cuerpo pero una vez que le hice me arrepentí, que dolor era escucharle sollozar.

-Mi pequeña.- llamé con ese mote cariñoso que le había otorgado, no dudé en abrazarle por la espalda y empujarla un poco fuera del bullicio. Mi barbilla descansaba encima de su cabeza y mis brazos le rodeaban los hombros. - ¿Por qué alguien tan hermoso llora de esa manera?, ¿Qué no sabes que tus lágrimas son más preciadas que el oro puro de este mundo? .- No entendía por completo su llanto o su dolor a pesar de que me daba la idea, porque solo tenía partes de la historia que en tan pocos meses le había acontecido a Julietta. -¿Qué puede hacer este humilde servidor para que dejes de llorar, mi pequeña Juli?.- apreté con fuerza sus hombros sin lastimarla, ese ligero apretón que trata de pasar un poco de consuelo para que de sus ojos dejaran de salir esas gotas salinas. Porque absolutamente nadie se merecía aquellas lágrimas de un ser tan hermoso como ella.

atuendo


It's all lies
This world is full of liars... and i'm the best of all.
avatar
Alessandro Burcarella
Habitante de Italia
Habitante de Italia


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.